Paola Bueno Arévalo
Psicóloga nº CL06481
Si sospechas que tu hijo o hija lo está pasando mal en el colegio, es normal que sientas preocupación, dudas e incluso impotencia. A veces el cambio es sutil: se apagan, se aíslan, se vuelven más irritables o empiezan a inventar excusas para no ir a clase.
El acoso escolar (bullying) no es “una fase” que haya que aguantar en silencio. Con apoyo adecuado, se puede recuperar seguridad, bienestar y herramientas para afrontar lo que ha ocurrido. En Psiconervión te acompañamos con atención presencial y online, cuidando tanto al menor como a la familia en el proceso.
Déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo lo antes posible.

El acoso escolar es una situación de maltrato entre iguales que se repite en el tiempo y genera un desequilibrio de poder: uno o varios compañeros intimidan, humillan, amenazan o agreden, mientras la víctima siente que no puede defenderse o que no tiene salida. Puede ocurrir dentro del aula, en el patio, en rutas escolares o fuera del centro, y también a través de redes y mensajería (ciberacoso).
No todas las experiencias tienen la misma intensidad ni el mismo impacto, y cada niño lo vive de forma distinta. Aun así, cuando el malestar se mantiene, puede afectar a la autoestima, al sentido de seguridad, al rendimiento y a la forma de relacionarse. Por eso, más que “endurecerse”, lo que suele ayudar es comprender lo que está pasando, recuperar apoyo y aprender estrategias de protección emocional y social.
A menudo no lo cuentan por vergüenza, miedo a empeorar la situación o por no preocupar. Por eso es útil fijarse en cambios respecto a cómo era antes. Algunas señales frecuentes son:
Que aparezca una señal no confirma nada por sí sola, pero si se acumulan varias o se mantienen, conviene mirar de cerca qué está pasando.


Es esperable que un niño tenga días malos o conflictos puntuales con compañeros. La diferencia está en la persistencia, la intensidad y el impacto en su vida: cuando el miedo, la vergüenza o la tristeza empiezan a condicionar el día a día, pedir ayuda puede marcar una gran diferencia.
Puede ser buen momento para consultar si observas que:
Pedir ayuda no es “exagerar”: es cuidar y proteger. Y también es una forma de decirle “te creo y no tienes que poder con esto solo/a”.
En Psiconervión abordamos el acoso escolar desde un enfoque basado en la evidencia y adaptado a la edad, la personalidad y el momento del menor. Creamos un espacio seguro para que pueda poner palabras a lo vivido, recuperar confianza, fortalecer autoestima y entrenar recursos emocionales y sociales.
Además, acompañamos a madres y padres para saber cómo apoyar sin presionar, y coordinamos pautas cuando es necesario (por ejemplo, con el centro educativo), siempre respetando la confidencialidad y el ritmo del niño. Ofrecemos atención presencial en centro y también terapia online, según lo que mejor encaje con vuestra situación.
Centros Psiconervión
Encuentra tu centro Psiconervión más cercano
Un conflicto puntual suele ser recíproco y se resuelve. En el acoso hay repetición, miedo y desequilibrio de poder: tu hijo se siente indefenso, evita situaciones y el malestar se mantiene o crece.
Es habitual. Ayuda hablar en momentos tranquilos, con preguntas abiertas (“¿cómo te estás sintiendo últimamente?”) y sin interrogar. Transmite calma, valida lo que sienta y ofrece apoyo: “Estoy contigo y vamos a buscar soluciones”.
Sí, puede ser útil compartir sospechas de forma prudente y pedir que activen su protocolo y observación. Lo importante es describir cambios y hechos concretos (conductas, fechas, señales), sin acusaciones impulsivas.
Muchas familias encuentran alivio porque el menor aprende a manejar el miedo, la vergüenza y la ansiedad, y recupera herramientas para protegerse y relacionarse con más seguridad. El objetivo es mejorar su bienestar y su sensación de control, paso a paso.

Queremos que encuentres a quien mejor pueda acompañarte en tu momento vital. Explora, conócenos y si lo necesitas, estamos aquí para ti.
Centros Psiconervión