La regla de los 90 segundos o cómo gestionar tus emociones

regla de los 90 segundos

Las emociones que sentimos conforman lo que somos. Desde la alegría hasta la tristeza, pasando por el miedo, la ira, la sorpresa o el asco, las emociones básicas se experimentan en todas las culturas y configuran, e incluso determinan, nuestro día a día.

En este artículo hablamos de la inteligencia emocional, de la capacidad para entender y expresar nuestras propias emociones y las de las demás personas, y te damos algunas claves para no quedarte en bucle emocional.

¿Qué es una emoción?

Una emoción es un mecanismo de supervivencia, una reacción psicológica ante determinadas situaciones, personas u objetos que genera un proceso químico que recorre nuestro cuerpo y desencadena sensaciones físicas como que el corazón nos lata más rápido, nos sonrojemos o se nos seque la garganta.

Aunque de manera general hasta hace poco se decía que existen 6 emociones básicas (disgusto, enfado, felicidad, miedo, sorpresa y tristeza), uno de los últimos estudios al respecto realizado por Dacher Keltner y Alan Cowen, de la Universidad de California en Berkeley, cifra en 27 las categorías diferentes de emoción, que interconectadas entre sí conforman 270 emociones que las personas experimentamos y con las que somos capaces de expresarnos y relacionarnos.

Todas ellas son emociones inconscientes, rápidas, fugaces, porque están ahí para ayudarnos a tomar una decisión si necesitamos huir, pelear, salvarnos o comunicarnos. Alcanzan su punto máximo y luego desaparecen por sí solas.

Duran apenas unos instantes y sus efectos en la sangre persisten tan solo 90 segundos. Minuto y medio. Entonces, ¿por qué sigo sintiendo una misma emoción transcurrido ese tiempo? ¿Por qué una emoción concreta es capaz de marcar mi estado de ánimo durante todo el día?

El bucle emocional

Si pasados esos 90 segundos sigo experimentado la misma emoción, significa que mis pensamientos y mis interpretaciones están volviendo a estimular mi circuito emocional y estoy retroalimentándome de aquello que he sentido. Es decir, he entrado en bucle.

De la misma manera que somos capaces de sonreír cuando nos acordamos de algo divertido, todos hemos sentido alguna vez cómo un pensamiento daba vueltas sin parar en nuestra cabeza, como después de una discusión, cuando repasamos mentalmente lo que nos dijeron, lo que dijimos y lo que podíamos haber dicho. Esa situación, por sí misma, no es mala, ya que significa que mi mente se ha centrado en aquello que supone un conflicto para tratar de buscar una solución. El problema llega cuando no somos capaces de gestionar nuestras emociones, de salir de esa rueda, y terminamos creando un pensamiento recurrente y obsesivo: aquello que llamamos una rumiación.

¿Por qué son tan peligrosas las rumiaciones?

Las rumiaciones son pensamientos nocivos que se presentan de manera recurrente, se apoderan de nuestra mente y pueden llegar incluso a desbordarnos. Experimentamos al mismo tiempo la necesidad de seguir pensando en ello y de dejar de hacerlo y entramos en un bloqueo mental que puede determinar el resto de nuestras acciones.

Las emociones forman parte de nuestra vida y son fundamentales para nuestra supervivencia. Conocer cómo gestionar nuestras emociones es clave para conocernos a nosotros mismos y poder tomas decisiones más acertadas.

¿Cómo puedo gestionar mis emociones?

  1. Identifica la reacción emocional: fíjate en las señales emocionales cuanto antes, párate y piensa cómo te sientes.
  2. Localiza físicamente esa emoción: detente a pensar dónde la sientes. ¿En el pecho, en el estómago, en la garganta…?
  3. Etiquétala, ponle nombre: cuando somos capaces de ponerle nombre estamos tomando conciencia de ella y, por lo tanto, podremos empezar a gestionarla desde un prisma más racional.
  4. Permite y observa: no juzgues tus sentimientos. Sean cuales sean, acéptalos.
  5. Busca el origen: intenta saber el porqué de esos sentimientos, qué te ha provocado esa emoción.
  6. Y por último, dale la importancia que merece: si una emoción dura 90 segundos, tenemos 90 segundos para experimentarla y verla marchar.

¿Puedo aprender a gestionar mis emociones?

La respuesta es sí. La regla de los 90 segundos demuestra la naturaleza efímera de las emociones. Entenderlas y saber expresarlas formará parte de nuestra inteligencia emocional y trabajar dicha inteligencia me dotará de herramientas para una vida más plena y feliz.

La inteligencia emocional es una capacidad y como tal puede y debe entrenarse para dirigir mejor nuestras vidas.

Si quieres aprender a reconocer y gestionar tus emociones, ponte en contacto con Psiconervión, consulta psicológica en Bilbao. Te ayudaremos a trabajar en tu inteligencia emocional.

* Si quieres conocer cómo son las emociones y cómo condicionan nuestra conducta, puedes ver la película animada Inside Out (Del Revés). Te dejamos el tráiler oficial:

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